El año 2025 entró oficialmente en la historia del sector de consorcios en Brasil. Impulsado por un entorno crediticio más selectivo, el encarecimiento de los financiamientos tradicionales y la creciente búsqueda de alternativas de planificación financiera, el sector registró cifras inéditas. Según datos divulgados por la Asociación Brasileña de Administradoras de Consorcios (ABAC), hasta octubre el número de consorcios activos alcanzó los 12,36 millones, un aumento del 11 % respecto al año anterior.
Las ventas de cuotas acompañaron este ritmo de crecimiento. Entre enero y octubre se registraron 4,34 millones de adhesiones, lo que representa un crecimiento del 15,7 % frente a 2024, según los indicadores de la entidad. En el mismo período, el volumen de créditos comercializados creció un 34,9 % interanual, totalizando R$ 423,02 mil millones, reflejo del aumento del ticket promedio y de la entrada de consumidores en segmentos de mayor valor.
Este desempeño refleja un claro reposicionamiento del consorcio en el comportamiento financiero del brasileño. La modalidad dejó de verse únicamente como una alternativa al financiamiento y pasó a percibirse como una herramienta de planificación, disciplina y construcción patrimonial. En un entorno de crédito costoso, la ausencia de intereses, la previsibilidad de las cuotas y el poder de compra de una carta contemplada ampliaron el interés tanto de consumidores como de empresas, especialmente en los segmentos de inmuebles, vehículos, equipos y servicios.
Al mismo tiempo, 2025 estuvo marcado por avances regulatorios que elevaron la transparencia y la gobernanza, además de una fuerte evolución tecnológica en las administradoras. Con recorridos más digitales, análisis de datos más maduros y mayor eficiencia operativa, el sector cerró el año preparado para un ciclo de sofisticación que comienza a consolidarse en 2026.
El año de la personalización
Con una base sólida construida en 2025, el año 2026 debería acelerar tres movimientos centrales: la personalización profunda de los productos, la eficiencia operativa impulsada por la tecnología y la consolidación del consorcio como instrumento estratégico, tanto para consumidores como para empresas. La digitalización se vuelve definitiva y deja de ser una capa superficial para transformarse en la columna vertebral de la experiencia. La expectativa del cliente es de fluidez: contratación más rápida, verificación automática de documentos, validación inteligente de identidad y procesos diseñados desde el inicio según el perfil de cada usuario.
La eficiencia gana protagonismo, especialmente en el momento de la contemplación. Procesos que antes tomaban días o semanas comienzan a operar casi en tiempo real, reduciendo el intervalo entre la contemplación y el pago y evitando que el cliente pierda oportunidades de negociación, algo esencial en el mercado automotriz y absolutamente estratégico en el inmobiliario. Casos recientes muestran administradoras que, con flujos de trabajo inteligentes, redujeron el tiempo de pago de seis días a dos, y en algunos casos al mismo día.
Al mismo tiempo, la personalización se convierte en un diferenciador competitivo irrenunciable. Los motores de pricing ganan fuerza, ajustando la tasa de administración, las condiciones de oferta y la estructura de los grupos según el riesgo, los objetivos y la capacidad financiera de cada cliente. La lógica es clara: no tiene sentido que dos clientes con perfiles completamente diferentes reciban la misma oferta. En 2026, el consorcio deja de ser estandarizado y pasa a ser un producto calibrado. Surge un sector más sofisticado, orientado por datos y atento al comportamiento real de compra.
Otro movimiento decisivo será la reorganización de las cuotas canceladas. Este es un tema históricamente sensible que gana fuerza en 2026 con soluciones de transparencia, extractos más claros, procesos inmediatos de devolución y herramientas que permiten al cliente entender exactamente cuánto tiene para recibir y cómo se realizará la transferencia. Este avance mejora la experiencia y reconstruye la confianza, abriendo el camino para que muchos de estos clientes regresen al producto con mayor conciencia financiera.
Finalmente, 2026 será un año de expansión geográfica y conceptual. Países como México comienzan a mirar el modelo brasileño como referencia, abriendo espacio para la internacionalización y nuevas frentes de operación. A nivel interno, empresas de todos los tamaños, especialmente en el agro, la logística y el retail, continúan adoptando el consorcio como herramienta de renovación patrimonial, reducción del costo de capital y organización de flujos de inversión.
Lo que se perfila para 2026 es un consorcio como producto moderno, inteligente y alineado con las necesidades del nuevo consumidor. Un producto que dejó atrás una imagen “envejecida” y pasó a ocupar el lugar que siempre mereció: el de solución estratégica para quienes planean crecer, ya sea un joven que inicia su vida financiera, una familia que estructura su futuro o una empresa que invierte con racionalidad. El sector entra al año preparado para innovar, sostener su relevancia y ampliar su presencia dentro y fuera de Brasil, con tecnología, personalización y seguridad como pilares centrales.
Este artículo fue publicado originalmente en Legismap, escrito por Luciana Precaro, Directora de Consorcios de Evertec Brasil.
