La innovación en fintech deja de centrarse en tendencias y pasa a generar valor real cuando resuelve problemas concretos del negocio. Esto implica aplicar tecnología con enfoque práctico, mejorar la eficiencia operativa, reducir riesgos y optimizar la experiencia del cliente.
En un escenario en el que nuevas tecnologías surgen a un ritmo acelerado, la innovación en el sector financiero dejó de centrarse en seguir tendencias y pasó, cada vez más, a generar un impacto concreto en el negocio y en la experiencia de los clientes.
En América Latina, este movimiento ocurre en un contexto aún más desafiante, marcado por distintos niveles de madurez tecnológica, una fuerte presencia de sistemas heredados y una creciente presión por eficiencia, seguridad y escala. En este entorno, entender qué es lo que realmente genera valor se convierte en un diferencial competitivo.
Para Thiago Iglesias, gerente de Innovación de Evertec y Head de Torq, el punto central está en diferenciar lo que es tendencia de lo que es solo un entusiasmo pasajero. “La principal diferencia está en el potencial de resolver un dolor real. No basta con ser una tecnología prometedora, necesita generar un impacto concreto en la experiencia del cliente o en el modelo de negocio.”
Esta mirada cambia por completo la lógica de priorización. En lugar de seguir el hype, la innovación pasa a estar guiada por la aplicabilidad y los resultados. Un ejemplo claro de esto es la evolución del uso de la inteligencia artificial, que dejó de ser solo discurso, para generar beneficios reales. Iniciativas con modelos antifraude ya han reducido riesgos en operaciones financieras, mientras que aplicaciones en procesos fiscales han alcanzado niveles de eficiencia superiores al 90 %.
Más allá de adoptar nuevas tecnologías, lo que se observa es un cambio de mentalidad. “La innovación no se trata de agregar tecnología. Se trata de resolver problemas de forma más eficiente, incluso si eso no implica necesariamente una nueva capa tecnológica.” Este cambio, en el que el problema se convierte en el punto de partida, evita inversiones poco estratégicas y aumenta la efectividad de las soluciones.
Al observar los desafíos de la región, algunos temas se destacan. La modernización de sistemas heredados sigue siendo una barrera relevante, especialmente frente a iniciativas como Open Finance, que requieren integración, velocidad y un uso inteligente de los datos. Al mismo tiempo, el avance tecnológico incrementa la complejidad del entorno, especialmente en el ámbito de la seguridad, donde la sofisticación de los fraudes crece al mismo ritmo que las soluciones.
Otro punto importante es el potencial de escala. Muchos desafíos son compartidos entre países, lo que abre espacio para el desarrollo de soluciones replicables en distintos mercados. En este contexto, la innovación deja de ser puntual y pasa a tener un rol estructural en la evolución del sector.
Este movimiento también redefine cómo se mide el éxito. Más que seguir tendencias, el desafío está en transformarlas en soluciones que funcionen en el día a día. “El gran desafío no está en identificar tendencias, sino en lograr transformarlas en soluciones que realmente funcionen en la práctica.”
De cara al futuro, Torq tiende a evolucionar cada vez más como un agente de integración dentro de este ecosistema, conectando distintas iniciativas de innovación y potenciando lo que ya existe dentro y fuera de la organización. “El futuro de la innovación está en la capacidad de orquestar. Conectar lo que ya hacemos bien con lo que el ecosistema está desarrollando, para acelerar la generación de valor.”
En este contexto, el rol de Torq se fortalece como un orquestador, capaz de integrar startups, socios y tecnologías al portafolio de Evertec, acelerando la creación de soluciones y ampliando su impacto en distintos mercados.
En este escenario, el diferencial competitivo deja de ser solo el acceso a la tecnología y pasa a ser la capacidad de aplicarla de forma estratégica, transformando la complejidad en soluciones simples y las tendencias en resultados concretos.
“Al final, innovar solo tiene sentido si estamos generando valor para el negocio, para el mercado y, principalmente, para los clientes.”
