Medios de pago
27/03/2026

Por qué 2026 debe marcar el inicio de una nueva infraestructura de pagos digitales

Los pagos digitales evolucionan hacia una infraestructura estratégica basada en experiencia omnicanal, seguridad en tiempo real, inteligencia artificial y conectividad. En 2026, la innovación, la regulación y la integración tecnológica...
Fernando-Almeida

Fernando Campos

Head de Negócios em Pagamentos na Evertec + Sinqia

Comparte:

En 2026, los pagos digitales dejarán de ser un servicio aislado para convertirse en una infraestructura clave del negocio. La combinación de experiencia omnicanal, seguridad en tiempo real, IA y conectividad determinará qué empresas lideran el ecosistema financiero global.

Los pagos dejan de ser un producto aislado y pasan a ser una parte fundamental de la estrategia de las empresas. La verdadera ventaja competitiva estará en la combinación entre experiencia, seguridad, conectividad y capacidad de adaptación.

Hablar sobre el futuro de los pagos exige reconocer algo muy simple: el sector ha cambiado de forma intensa y veloz. En 2025, ocho de cada diez bancos brasileños utilizaron IA generativa, según Febraban, algo que hasta hace tres años ni siquiera figuraba entre las principales tendencias del mercado. Hoy, lo que vemos es un ecosistema dinámico, que se reinventa a medida que evolucionan los hábitos de consumo y madura la tecnología.

Esta transformación no ocurre de manera aislada: impacta las conversaciones con los clientes, las decisiones de las marcas de tarjetas, las integraciones con el Banco Central y exige que las empresas de tecnología financiera amplíen sus capacidades para acompañar el ritmo del mercado. El crecimiento de las inversiones en innovación, que superaron los R$ 47 mil millones en 2024, es un reflejo claro de esta búsqueda de madurez digital.

Según Mordor Intelligence, el mercado global de pagos debe continuar creciendo a tasas superiores al 11% anual hasta 2030, superando los US$ 5 billones al final de la década. El segmento de pagos digitales —que incluye billeteras, gateways, plataformas completas y transacciones 100% online— debería más que triplicar su tamaño entre 2024 y 2030, con tasas de crecimiento anual superiores al 20%, según Grand View Research. El avance de los pagos instantáneos sigue la misma lógica y podría alcanzar casi US$ 200 mil millones en ingresos globales para 2030, impulsado por sistemas que replican la inmediatez popularizada por Pix. Estas proyecciones dejan claro que 2026 no será solo un ciclo más; será un punto de expansión significativa, un año en el que la presión por innovación, integración y seguridad será decisiva.

En este escenario de crecimiento acelerado, la experiencia omnicanal deja de ser un diferencial y se convierte en un requisito básico. El usuario ya ha naturalizado la alternancia entre tarjeta física, billetera digital, pagos sin contacto, Pix y códigos QR sin fricción alguna. En 2026, el foco ya no estará en la variedad de los medios, sino en la fluidez del recorrido: todo debe funcionar en cualquier entorno, de principio a fin.

Este comportamiento digital ya es dominante y moldea la demanda tecnológica. Hoy, el 82% de las transacciones bancarias se realizan en canales digitales, y el móvil por sí solo representa el 75% de todas las operaciones, según Febraban. Ahora, la competencia deja de centrarse en qué canal predomina y pasa a enfocarse en qué infraestructura es capaz de operar con mayor agilidad, estabilidad y velocidad para lanzar nuevos productos. Con la expectativa de miles de millones de transacciones digitales adicionales hasta 2030, las plataformas que permitan una implementación rápida tendrán una ventaja competitiva clara.

En este contexto, Pix y las tarjetas deberían encontrar un equilibrio cada vez más evidente. Los pagos instantáneos seguirán acelerándose, especialmente en compras cotidianas y experiencias digitales. Por su parte, la tarjeta, impulsada por el crédito, las cuotas y la aceptación internacional, mantendrá su relevancia. Lo que veremos es que ambos mundos operarán de manera complementaria, y no competitiva.

A medida que el mercado se vuelve más digital y más rápido, la seguridad deja de ser una capa adicional y pasa a ser un componente estructural de la experiencia. La sofisticación de los fraudes y la velocidad de los ataques obligan a las empresas a adoptar estructuras que operen en tiempo real y actúen mucho antes de la propia transacción. En este punto, las soluciones integradas —que evalúan desde el onboarding hasta el movimiento financiero— se vuelven esenciales.

La adopción de este modelo por parte del mercado está creciendo. Mastercard, por ejemplo, ya lo aplica a nivel global, combinando datos de comportamiento transaccional con inteligencia contra amenazas para identificar y bloquear fraudes en tiempo real. En América Latina, la plataforma Risk Center 360 de Evertec, que procesa 15 mil millones de transacciones al año, también opera analizando riesgos y detectando patrones en tiempo real, con una visión integrada de eventos financieros y no financieros.

Este avance en seguridad va de la mano con la evolución de las plataformas de emisión. Hoy, las empresas no solo quieren lanzar una tarjeta; quieren poner un producto en el mercado rápidamente, probar hipótesis, ajustar límites, definir reglas de uso y monitorear transacciones en tiempo real. La flexibilidad para participar en la autorización, la capacidad de escalar de forma orgánica y la oferta de APIs claras y eficientes son factores que diferencian a las soluciones modernas. El mercado valora la velocidad, pero también la previsibilidad, y 2026 será un año en el que ambas cualidades deberán convivir.

En el plano regulatorio, el Banco Central sigue desempeñando un papel determinante. El entorno regulatorio brasileño es maduro, innovador y ha impulsado la competencia de manera equilibrada. Para el próximo año, se espera un fortalecimiento de las integraciones directas con el Banco Central, especialmente para las empresas que operan grandes volúmenes de Pix y necesitan combinar rendimiento con rigor en seguridad. La regulación continuará guiando el mercado, pero cada vez más alineada con la realidad tecnológica de las empresas.

Lo que se perfila para el próximo año es un sector más integrado, más inteligente y más exigente. Los pagos dejan de ser un producto aislado y se convierten en una parte fundamental de la estrategia de las empresas. La verdadera ventaja competitiva estará en la combinación entre experiencia, seguridad, conectividad y capacidad de adaptación.

Publicaciones relacionadas

Modernizar el ecosistema de pagos en LATAM es clave para reducir la fragmentación tecnológica. Descubre cómo una arquitectura unificada mejora la
La prevención de fraude evoluciona con IA, Big Data y cloud, permitiendo a las instituciones financieras anticipar amenazas, reducir riesgos y

Obtén acceso a las tendencias del mercado financiero

Recibe de primera mano los contenidos producidos por expertos del mercado financiero.